Un encuentro que reunió a niños, niñas, adolescentes y sus familias en un entorno natural que favoreció la calma, la convivencia y el fortalecimiento de los vínculos. La jornada fue diseñada como un espacio simbólico que permitiera honrar el camino reparatorio recorrido durante el año, promoviendo experiencias significativas y protectoras para cada participante.
La actividad comenzó con una meditación guiada que invitó a madres, padres y cuidadores a reconectarse con su rol parental desde un lugar de calma, presencia y reconocimiento interno. Este momento permitió que los adultos reflexionaran sobre el proceso vivido, valoraran sus propios esfuerzos y visualizaran la importancia del vínculo en la crianza, integrando elementos de contención emocional y bienestar personal en un espacio rodeado de naturaleza. Tras esta experiencia, se desarrolló un momento íntimo y emocional en el que cada adulto responsable escribió una carta a su hijo o hija. Esta dinámica permitió expresar sentimientos, reconocer avances, agradecer el camino compartido y dejar plasmadas palabras que fortalecen la seguridad afectiva y la conexión familiar.
En paralelo, los niños, niñas y adolescentes participaron en diversas actividades deportivas recreativas que promovieron la convivencia positiva y la recreación protegida. A través del básquetbol, el fútbol y el dinámico juego de bumper balls, los participantes vivenciaron experiencias de cooperación, respeto, trabajo en equipo y disfrute colectivo. Cada instancia favoreció la interacción lúdica, fortaleció los lazos entre pares y generó espacios de esparcimiento sano y nutritivo, consolidando la importancia del juego como herramienta para el bienestar emocional.
La actividad de cierre se transformó en un encuentro comunitario significativo, donde el buen trato, la participación familiar y la conexión con el entorno se integraron de manera natural. Cada familia pudo compartir, acompañarse y reconocer los avances logrados durante el proceso reparatorio, valorando la dedicación, el esfuerzo y el compromiso desplegado a lo largo del año. De este modo, la jornada no solo marcó el término formal del ciclo 2025, sino que también celebró la resiliencia, la protección y el fortalecimiento de las capacidades parentales y vinculares que emergieron durante el acompañamiento del programa.
El PRM Quetrupillán agradece profundamente a todas las familias que participaron en este cierre anual y reafirma su compromiso con la restitución de derechos y la promoción de entornos protectores, nutritivos y bien tratantes para cada niño, niña y adolescente que transita por el programa.






